Vuelven las mandarinas verdes

Como en los informativos, donde hay noticias que se repiten año tras año, en nuestro blog de Naranjas al Día tenemos también unas citas ineludibles por las que pasaremos todos los años ya que el exceso de información nunca es negativo. En esta ocasión es la llegada de las mandarinas verdes.

El año pasado os hablamos de las mandarinas verdes ayudándonos del blog de Juan Revenga. Una entrada que explicaba perfectamente el por qué del color verde de estas mandarinas y el por qué no teníamos que desechar una fruta por no tener la imagen y el aspecto que nos hemos construido en nuestras mentes.

Si salimos a la calle y le preguntamos a la gente de qué color son las naranjas o las mandarinas todos responderán que de color naranja pero la realidad dista mucho de esto.

Tanto la mandarina como la naranja son de color verde. Mientras el fruto está en el árbol, la gran parte del tiempo, mantiene el color verde ya que las altas temperaturas hacen que estos árboles frutales produzcan una gran cantidad de clorofila lo que hace que el fruto tenga un color verde oscuro.

Es con la llegada del frío cuando el árbol ya no produce tanta clorofila y el fruto empieza a cambiar de color. Por este motivo, las mandarinas Marisol, las primeras de la temporada, mantienen ese color verdoso. Unas mandarinas verdes que se recolectan a principios de octubre con unas temperaturas medias de 25 grados.

Las mandarinas verdes a punto de caramelo

Cada día que pasa es un día menos para que las mandarinas Marisol estén a punto para su venta. Nuestras mandarinas verdes de principio de temporada. De un tamaño medio-grande de buen paladar con un toque ácido debido a las fechas de maduración y recolección.

Hace unos días os explicábamos el proceso de “aclarir”. Lo que hacíamos era tirar al suelo la mandarina sobrante de modo que el árbol tuviera suficiente alimento para hacer un fruto de calidad y al mismo tiempo oxigenarlo para que pudiera producir también la temporada que viene.

En la imagen se puede ver como el fruto que está en el suelo ha cambiado de color pasando de ser mandarinas verdes a ser mandarinas naranjas. Esto se produce porque la mandarina, al no estar en el árbol, no recibe clorofila, de modo que, poco a poco, el color ha ido cambiando hasta conseguir ese toque naranja.

La naranja original es verde

Hace poco, el periódico El País publicaba el árbol genealógico de la naranja y titulaba que “la naranja es hija de una mandarina y de la madre un pomelo”. Ha sido este cruce el que le ha otorgado ese color anaranjado y lo que ha hecho posible las variedades que actualmente consumimos. Unas variedades en las que el fruto se va formando durante los meses de calor y madura en los meses de frío.

En los países originarios de la naranja como Vietnam o China donde las temperaturas no llegan a bajar tanto como aquí en Valencia, la recolección de las naranjas son en color verde por lo que tienen que pasar unos tratamientos artificiales a base de etileno. Así lo publicaba Jhon Lloyd en su libro El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia.

“Las naranjas no son una fruto tropical, sino subtropical, y el color depende de dónde se cultiven. En los climas más templados, la piel verde se vuelve naranja con el fresco; por el contrario, en los países donde siempre hace calor, el frío no destruye la clorofila, y la fruta conserva el color verde. Por ejemplo, las naranjas hondureñas se comen verdes en el país de origen, pero se “anaranjan” artificialmente para su exportación. Para conseguirlo, se rocían con gas etileno, un subproducto de la industria petrolera cuya aplicación principal es la producción de plástico. El etileno es el compuesto orgánico más fabricado del mundo: se generan más de cien millones de toneladas anuales. Elimina la capa exterior, verde de forma natural, y revela el color naranja, más conocido.” 

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