El sin sentido de la venta de naranjas y mandarinas

Ahora que se está llegando al final de la campaña de la naranja en la Comunidad Valenciana podemos hacer un balance de la misma y ver alguna de las claves de cómo se comercializa nuestro producto agrícola estrella. Intentaremos entender un poco mejor las diferencias entre la venta de naranjas y mandarinas a través de los comercios tradicionales y a través de Internet.

Para empezar nos tenemos que remontar a la producción de la misma. Cada vez más complicada por el aumento de los costes, en especial del agua, pero también por las exigencias (fundamentales como veremos más adelante) sanitarias y por el control y encarecimiento de todos y cada uno de los abonos o productos necesarios para el cultivo.

Con ya varios años seguidos de sequía e intenso calor, el conseguir agua para los naranjos es cada vez más complicado y más caro. Motivo por el cual, el abandono de los campos cada vez es mayor. Pese a todo, la producción de naranjas y mandarinas ha conseguido muy buenas cifras manteniendo a España como uno de los mayores productores del mundo.

Los comercios tradicionales extendieron el rumor a principios de temporada de que había un excedente de fruta y que por lo tanto, el precio de la misma, tenía que bajar. Muchos agricultores cayeron en la trampa y vendieron sus naranjas y mandarinas a unos precios por debajo de mercado incluso llegando prácticamente a regalarla.

Hay que tener en cuenta que si una cosecha no es recolectada afecta negativamente a la próxima por lo que los agricultores están obligados a retirar el fruto del árbol, ya sea malvendiendo o, incluso, tirándola al suelo.

Ahora que hemos llegado al final de la temporada con las últimas variedades de Valencias se ha dado la situación de que falta naranja. Mas aún cuando se ha restringido la entrada de naranjas que provienen de Sudáfrica por la aparición de un hongo. Hay que tener en cuenta que el 40% de las naranjas que se consumen en Europa provienen de este país africano.

España representa el 50% de las naranjas y mandarinas que se producen en la Unión Europea. Si uno de los mayores exportadores del mundo tiene restringida la entrada de su fruta, la demanda en Europa de nuestros cítricos ha aumentado exponencialmente.

Así, el precio de la arroba (unidad común de pesaje y comercialización de la naranja y la mandarina. En la Comunidad Valenciana equivale a 12,8 kilogramos) ha ido variando desde inicios de la campaña y oscilando entre 1,7 €/@ hasta los 3,4 €/@.  El precio dependerá principalmente de la calidad del fruto pero también del momento de la temporada en que realices la venta. En estos momentos, aquel que todavía tenga fruto en el árbol, si la calidad es buena, pude conseguir un buen precio ya que la demanda está superando a la oferta.

Una nueva forma de comercializar la naranja

El capitalismo y la globalización ha hecho que la comercialización de la naranja caiga en un sin sentido. España es uno de los mayores productores de naranjas del mundo y gran parte de esta se destina a la exportación hacia países del norte de Europa o Rusia. Una buena parte de la producción española se destina al extranjero mientras que para el consumo doméstico es necesario echar mano de mercados exteriores.

Los controles sanitarios por los que pasa la producción de cítricos de la Unión Europea no es comprable con la de otros países, de manera que mientras la naranja y la mandarina española se comercializa en el exterior (los grandes comercios consiguen un mejor precio de venta) los consumidores de los supermercados pueden estar adquiriendo fruta de otras regiones como Sudáfrica o Sudamérica. Una fruta de menor calidad y que ha tenido que pasar por tratamientos químicos posteriores a su recolección para poder venderla a miles de kilómetros hasta 2 y 3 meses después de su recolección.

Ante este particular juego de los grandes comercios en conseguir una mayor rentabilidad utilizando la naranja y la mandarina como una divisa que, según el país en el que se canjee, tiene un valor u otro, los productores han decidido saltarse este juego y unir directamente al productor con el consumidor. Ya sea nacional como internacional vendiendo la fruta lo más natural posible y sin tratamientos de ningún tipo.

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